Viernes, 11 Agosto 2017 12:05

Municipios advierten efectos de la creciente migración y acusan falta de medidas del Estado

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Alcalde de Estación Central, Rodrigo Delgado, asumió la nueva Comisión de Migrantes, que analiza el tema: La Asociación Chilena de Municipalidades plantea los desafíos que están enfrentando ante la falta de una Ley de Migraciones. "Se han dejado en manos de los municipios muchas cosas que el Estado debió haber abordado", advierte Delgado.

 


La creciente inmigración que está recibiendo el país impulsó a la Asociación Chilena de Municipalidades (AChM) a crear en mayo un área específica para abordar en conjunto los desafíos que esta realidad ha instalado en varias comunas.

El alcalde de Estación Central, Rodrigo Delgado (UDI), fue nombrado presidente de la Comisión de Asuntos Migrantes de la AChM y hoy su diagnóstico es claro: en materias como educación, vivienda, trabajo y salud, los municipios han debido dar respuesta, sin contar -a falta de la nueva Ley de Migraciones- con una intervención suficiente del Estado. "Se ha dejado en manos de los municipios muchas cosas que el Estado debió haber abordado", plantea.

Jardines sin cupo

El alcalde asegura que la carencia de una legislación actualizada ha dado espacio a informalidades. Y uno de los casos más críticos sería el de la educación para los más pequeños. "No existe la infraestructura en las comunas para recibir ni siquiera a la población nacional, o sea, ya había una lista de espera (...) Cuando llegan los niños de migrantes, estos niños tienen incluso prioridad. No por ser migrantes, sino que tienen prioridad básicamente por ser más vulnerables", explica Delgado.

Afirma que esta situación ha generado ciertos roces en la comunidad -mamás que se preguntan por qué hay cupos para los hijos de migrantes, mientras los suyos siguen esperando- y, además, un mercado irregular de cuidado de niños. "Están proliferando las salas cuna y las guarderías informales", dice, ante la necesidad de las madres extranjeras de salir a trabajar.

Según el alcalde de Estación Central, esto podría replicarse en unos años más, cuando estos niños estén en edad de postular a la educación superior: "Van a empezar a crecer y va a pasar lo mismo por ejemplo con el tema de la gratuidad (...) se va a empezar a priorizar y en esa vulnerabilidad, tal vez haya otro punto de roce en el futuro". En materia de salud, ocurriría algo similar. "Estás colapsando un sistema que ya estaba colapsado", asegura.

El subarriendo

Otro frente complejo para los municipios es el emergente negocio del subarriendo o de las particiones ilegales de inmuebles. Un catastro hecho por el municipio en Estación Central detectó, en un área de apenas un kilómetro cuadrado, más de 100 viviendas modificadas y unos tres mil migrantes viviendo en esas condiciones.

Ante esa problemática, Delgado acusa la necesidad urgente de una ley que regule el subarriendo. Admite que como municipios no es mucho lo que pueden hacer, más allá de clausurar estos espacios o incentivar a los dueños de esas casonas a regularizar su situación: "Puedo clausurar hoy día mismo esas casas, pero tendría 12 mil, 13 mil, 14 mil migrantes en las veredas mañana.

Entonces, los alcaldes en muchos de estos temas estamos jaque mate, porque qué es peor ¿el remedio o la enfermedad?".

Trabajo precario

El jefe del municipio de Estación Central afirma que, progresivamente, las oportunidades laborales también se han ido precarizando para los migrantes: "Cuando llegan nueve mil ciudadanos haitianos al mes, y hay en el país una desaceleración económica (...) obviamente se van llenando esos cupos y hay menos trabajo también".

"Esos migrantes -agrega- se están yendo a la calle, a la informalidad del comercio ambulante ilegal, o a regiones". Advierte que han proliferado las bandas que ofrecen ese tipo de trabajo a los extranjeros, y que frente a ello también han impulsado una mayor coordinación con Carabineros. En comparación con el año pasado, las multas por comercio ilegal -a chilenos y extranjeros- en Estación Central han subido 119%.

Un hit para Haití

Ante estas y otras problemáticas, la AChM trabaja en una campaña para difundir las condiciones que los migrantes enfrentan en Chile, para que así puedan tomar una decisión más informada antes de salir de su país de origen. La idea sería hacerlo en forma de una canción que tome la melodía y el ritmo de un hit ya popular en Haití.

El coordinador nacional de Incidencia del Servicio Jesuita a Migrantes, Pablo Valenzuela, coincide en que la solución para evitar roces entre chilenos y extranjeros está más allá del ámbito municipal. "La solución de verdad es tener servicios (...) con la cobertura y calidad suficiente en las comunas que más lo necesiten. Debe haber suficientes cupos para ambos, y no generar una competencia tal que al fin y al cabo se focalice en que el migrante fuera el causante de esto, cuando él tiene el mismo problema que nosotros", concluye.

 Jardines infantiles sobrepasados

Según cifras de la Junta Nacional de Jardines Infantiles (Junji), el mes pasado, 1.627 niños extranjeros asistían a los jardines infantiles de la red. La Región Metropolitana concentraba el mayor número: 393 menores, de los cuales 114 están en Estación Central. Pero además, la comuna tiene una lista de espera de 365 niños, y el 43,6% de ellos son extranjeros.

En el jardín Estación Alegría, ubicado en Diagonal Santiago, casi la mitad de los alumnos provienen de otros países. La directora, Angie Araya, cuenta que ya tienen 17 familias haitianas y que el idioma ha sido el principal obstáculo: traducir al creóle las comunicaciones y circulares es uno de sus mayores desafíos.

También han debido adaptarse a las diferencias culturales. Para la hora de la siesta, por ejemplo, los papás pueden enviar ropa de cama para sus niños. Las madres haitianas, acostumbradas a otro clima, envían solo una sábana. "Me dicen: es que así se hace la cama. Me explicaba una mamá que su cama era así", recuerda Araya.

Frente a las inquietudes de los padres chilenos que exigen un cupo para sus hijos, la respuesta de la directora es clara: "La necesidad del papá que es extranjero es más urgente. No tienen, a lo mejor, redes de apoyo".

Asegura que incluso han recibido apoderados que vienen directo desde el aeropuerto a inscribir a sus niños, para asegurar que tengan un lugar donde estar mientras ellos salen a trabajar:

"Vienen a inscribir a los niños a la semana de vida", dice, respecto de casos en los que han debido explicar que la edad mínima es de 84 días.

Fuente: El Mercurio

Visto 116 veces Modificado por última vez en Miércoles, 16 Agosto 2017 09:59